La crisis subprime de 2008, la hiperinflación argentina del 89, el cepo cambiario y otras problemáticas económicas fueron socavando la confianza en las instituciones tradicionales y cuestionaron de raíz el modo de gestionar el dinero. Y en medio de ese escepticismo, comenzó a emerger una tecnología que cambió las reglas de juego y planteó una incógnita: ¿y si el sistema financiero cambia y permite la transferencia de valor entre personas, sin intermediarios centrales como bancos u otras instituciones?
La primera respuesta a esa pregunta la brindó bitcoin, en 2008, cuando publicó su white paper (el documento fundacional que describía el funcionamiento de esta criptomoneda). “Allí se propuso una red descentralizada, donde miles de computadoras validaran y registraran transacciones en un libro contable compartido, transparente e inalterable”, explica Karina Caudillo, regional manager de OKX.
En otras palabras, se planteaba un tipo de red digital pero que, a diferencia de las bases de datos convencionales, tenía una característica muy importante: era descentralizada. Es decir, ya no se trataba de una única institución que registraba movimientos, transferencias o propiedad, “sino un conjunto de nodos distribuidos globalmente que sostuvieran una red operativa 24/7″, explica Mauro Andreoli, director de Input Output Global (IOG) en Argentina, la empresa desarrolladora de infraestructura blockchain que creó las redes de Cardano y Midnight.

“La forma más simple de explicarlo es pensar en un libro de registros digital que no está guardado en una sola computadora, sino copiado y sincronizado en miles de equipos al mismo tiempo. Cada vez que se agrega una nueva operación, todos verifican que sea válida”, explica Caudillo.
¿Cómo se garantiza que no se modificarán los registros? Las blockchains son tecnologías que establecen sus reglas de juego de forma previa y, para cambiarlas, habría que enfrentarse a varios protocolos de gobernanza, difíciles de romper. “El registro no vive en un servidor central: está replicado simultáneamente en miles de computadoras en todo el mundo. Para reescribir la historia de esa red habría que controlar la mayoría de esa capacidad de cómputo al mismo tiempo”, explica Rafael De Ambrosi, CEO de Twin.
Más allá de las finanzas
Leandro Davo, abogado y business development de Ava Labs, explica que, así como en 2009 nació con bitcoin, con cualidades como reserva de valor y como herramienta para transferir valor sin intermediarios, a su vez, contaba con muchas limitaciones: “Se puede transferir bitcoin de un usuario a otro, pero no mucho más que eso”. Es por eso que, al poco tiempo, nació ethereum, blockchain que sumó otras capacidades y hoy es una de las más utilizadas para DeFi (Finanzas Descentralizadas) y NFT (activos digitales únicos e irrepetibles, cada vez más utilizados para obras de arte digital).
Expansión regional. Crearon agentes de IA para cobranzas y levantaron US$1,5 millones
Pero esta blockchain también se encontró con limitaciones para escalar en casos de uso masivo: cuantos más usuarios se sumaban al sistema, más lento se volvía el procesamiento. Ahí es donde surgen blockchains de tercera generación, más rápidas en su procesamiento, que permiten transacciones en segundos.

Dentro de las nuevas blockchains que fueron surgiendo, emergen dos categorías: las abiertas, en las que cualquier persona puede acceder, verificar transacciones y, en muchos casos, participar como validador -entre las más conocidas se encuentran bitcoin y ethereum-. Por otro lado, existen las blockchains privadas, que restringen el acceso a actores autorizados. Caudillo explica que estas pierden parte de la característica de la “descentralización”, pero son útiles para procesos internos, cadenas de suministro o intercambio de información entre compañías, ya que priorizan privacidad, velocidad y cumplimiento regulatorio.
Ahora bien, vale aclarar que en el mundo blockchain existe un desafío conocido como “el trilema”, que continúa pendiente: “Lograr que una misma red alcance simultáneamente escalabilidad, velocidad y seguridad, manteniendo además costos accesibles”, explica Andreoli y agrega: “Hasta el momento, ninguna blockchain ha podido resolver este problema de manera integral”.
Un potencial desconocido
A medida que fue pasando el tiempo, las blockchains que fueron viendo la luz buscaban responder a nuevas necesidades: ya no se trataba solamente de mover dinero, sino de aprovechar todo lo que esta tecnología brindaba, para explotar ese potencial en otras industrias.
“En el sector financiero, permite fraccionar activos y reducir significativamente las barreras de acceso. En logística, habilita la trazabilidad a través de la tokenización de procesos y cadenas de suministro. En identidad digital, abre la puerta a soluciones descentralizadas que devuelven al individuo el control sobre su propia información. Y en el mundo del arte, está creando nuevos mecanismos para financiar y sostener carreras artísticas”, explica Matías Acevedo, CCO de Blockenfy, plataforma institucional que tokeniza activos del mundo real. Caudillo explica que también existen avances en identidad digital, gaming y propiedad intelectual.
US$150 la jornada. Presentaron un servicio de limpieza a domicilio con robots
En definitiva, se trata de una tecnología que ha brindado nuevas ventajas que están siendo aprovechadas por distintas industrias. Aunque hay una que parece prevalecer: “Entre los principales casos de uso que observamos en el ecosistema, el que considero más relevante es, sin dudas, la tokenización”, agrega el CEO de Blockenfy, Joaquín Linares.

Tokenizar consiste en representar en un “papel digital”-mejor conocido como token-un activo. “Así como una ficha del casino es una representación física del valor de algo, un token es la representación digital de un activo de contenido económico”, explica Gilberto Santamaría, del estudio homónimo, abogado de plataformas de tokenización. Esto se registra en una blockchain que, a diferencia de las bases de datos convencionales, está descentralizada y protegida con criptografía.
Pero, ¿cuál es la novedad de esto? Entre otras cosas que, una vez tokenizado el activo, se puede fragmentar en muchas partes, permitiendo que alguien, que nunca habría podido invertir en un campo para explotarlo o en un departamento, hoy pueda adquirir una fracción de él con tan solo US$100 y ser parte de la ganancia que genera. Hoy en la Argentina y en el mundo se están tokenizando edificios, campos, vinos y jugadores de tenis y fútbol, y gracias a la blockchain, se están facilitando procesos y accesos a diversas industrias.
¿Cómo puede crecer con la IA?
El potencial de la blockchain aumenta considerablemente al combinarlo con la IA. Según los especialistas, la automatización que hoy permiten los agentes de IA solo se puede lograr totalmente al combinarla con tecnología cripto: “El problema es concreto. La inteligencia artificial puede tomar decisiones, procesar volúmenes masivos de datos, ejecutar tareas complejas y operar de forma autónoma. Pero cuando llega el momento de mover valor, choca contra una barrera estructural: un agente de IA no puede abrir una cuenta bancaria, firmar un contrato con una institución financiera ni atravesar los procesos de verificación que el sistema tradicional impone, porque esos procesos fueron diseñados exclusivamente para personas”, explica Andreoli y agrega que el sistema financiero convencional, sencillamente, no sabe qué hacer con una entidad que no tiene documento, rostro ni domicilio, pero “blockchain resuelve ese problema desde la raíz”.
“La combinación entre blockchain e inteligencia artificial puede ser muy poderosa. La primera puede aportar trazabilidad, verificación de datos y propiedad digital en entornos donde la IA genera contenido, toma decisiones o automatiza procesos”, concluye Caudillo.

