Ángel Di María se fue del Monumental sin la clasificación a la final y con el repudio de los hinchas de River, que tildaron la capitán de Rosario Central como “secanucas”, producto de su amistad con Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino. “Nos ganaron con un gol de penal, no por algo hablaron antes (sic). Estas cosas pasaban antes pero no se decían”, aseguró Fideo, en alusión al pedido de “guardia alta” que había esgrimido la dirigencia del Millonario, por los arbitrajes que previamente favorecieron al Canalla.

“¡Fideo secanucas!”, le cantó una multitud al campeón del mundo, cuyo nombre y apellido recibió una estruendosa silbatina cuando la voz del estadio anunció la formación visitante. También hubo insultos para el presidente de la AFA: “¡Chiqui Tapia botón, vos sos hincha de Boca, la puta madre que te parió!”.

A las 18.51, el plantel visitante saltó al campo de juego del Monumental para realizar los movimientos precompetitivos al duelo que define el primer pase a la final del torneo Apertura. Dos minutos después, desde una de las populares de River comenzó un cántico que rápidamente se replicó en los otros sectores: “¡Secanuuucaaas, Fideo secanuuucaaas!”.

Di María no reaccionó al hit, alusivo a la icónica imagen de Luciano Nakis, uno de los dirigentes más fieles a la conducción de la AFA, secándole la transpiración a Claudio Tapia durante la Copa América 2024. Aquella postal, considerada por los futboleros de distintos equipos como el summum de la obsecuencia, se convirtió en expresión inequívoca de crítica hacia los más próximos al poder del fútbol argentino.

Después del polémico arbitraje del binomio conformado por Darío Herrera (en el campo) y Pablo Dóvalo (en el VAR) en Rosario Central-Racing, por los cuartos de final de este certamen, Diego Milito, presidente de la Academia, había salido al cruce de los popes de la pelota con declaraciones explosivas: “El fútbol argentino está roto, no da para más. Nos sentimos robados”.

Di María junto a sus compañeros, antes del partido

La crítica del máximo dirigente albiceleste, debido a que la labor arbitral fue clave y rompió el normal desarrollo del encuentro al expulsar injustamente a Adrián Martínez (con el duelo 1-1), tuvo una dura respuesta de Di María. En una historia de Instagram, pese a no mencionarlo directamente, Fideo hizo alusión a su excompañero de la selección en Sudáfrica 2010, al hablar de “dirigentes que no pueden dirigir su club”.

Máxima figura del fútbol argentino, desequilibrante en cada partido, Di María es paralelamente es la referencia de la cercanía de algunos campeones del mundo con una gestión que acumula críticas permanentes en el plano doméstico, tanto por los arbitrajes como por los formatos de los torneos.

Con la entrega del título de campeón anual al Canalla en la temporada 2025, fuera de los reglamentos y tras la conclusión de la fase regular, la imagen de Di María quedó asociada a esa insólita determinación, al celebrar con el trofeo en una combi, acompañado por compañeros, el ex entrenador, Ariel Holan, y Gonzalo Belloso, presidente canalla que es uno de los “fieles” directivos de Tapia.

Cuando la voz del estadio anunció la formación visitante, el capitán de Central fue el más silbado por los hinchas de River, quienes también le dedicaron una reprobación a Guillermo Pol Fernández y Jorge Almirón, a quienes identificaron negativamente por su pasado en Boca.

Una acrobática acción de Di María

“¡Fideo secanucas!”, volvió a sonar en los instantes previos al arranque del partido, cuando la pantalla gigante del Monumental mostraba al capitán de Rosario Central, quien nuevamente no exhibió gestos por la reprobación del público, que otra vez también insultó a Claudio Tapia y lo tildó de hincha de Boca. Antes del escarnio, cuando estaba en el túnel por salir a la cancha, Di María se saludó afectuosamente con Marcos Acuña y Germán Pezzella, dos de los campeones del mundo que tiene River (Franco Armani y Gonzalo Montiel, los otros), con quienes compartió plantel en la gesta de Qatar 2022.

Recostado sobre la derecha, Di María entró en contacto con el balón por primera vez a los 3 minutos, tras un envío largo de Emanuel Coronel para Enzo Giménez, quien tocó atrás para la aparición del campeón del mundo desde el vértice del área grande: enganchó hacia adentro, abrió el pie e impactó con la cara interna del botín para buscar el segundo palo, pero Matías Viña llegó con lo justo a bloquear el remate.

Montiel agarra la pelota para patear el penal y Di María se toma la cara

El timorato plantel del Canalla durante la primera parte convirtió a Di María, paradójicamente, en un actor secundario: como su equipo prácticamente no cruzaba la mitad de la cancha, él no influía en el trámite de esos 45 minutos iniciales. A los 28, cuando Nicolás Ramírez cobró penal para River tras revisar en el VAR un golpe de Gastón Ávila sobre Martínez Quarta, Di María siguió al árbitro para reclamarle la decisión. Luego, felicitó a Jeremías Ledesma por atajar la pena máxima ejecutada por Gonzalo Montiel.

La categoría de Di María quedó de manifiesto a los 37, cuando en posición de extremo derecho, al filo del área, se hamacó antes de encarar y superar tanto a Matías Viña como Tomás Galván, se complementó con Pol Fernández y disparó con la marca encima, por lo que la acción terminó en tiro de esquina. Cuando fue a ejecutarlo, los hinchas que estaban en ese sector volvieron a silbarlo.

En el segundo tiempo, más allá de que River mantuvo el protagonismo, Di María tendría por momentos más espacios. A los 12, tras abrir la pelota con mucha calidad y buscar la devolución, Fideo fue bajado en tres cuartos de campo rival por Fausto Vera, que resultó amonestado. Producto de esa acción, Di María intentó de tiro libre y la pelota se fue muy lejos, lo que causó una catarata de silbidos.

Vicente Pizarro no llega, el arquero Santiago Beltrán se estira y la pelota, impulsada por Ángel Di María, dará en el palo

Luego del gol de Facundo Colidio –de penal-, el capitán canalla tendría una chance tan clara como inesperada a los 26: pegado a la banda derecha, en tres cuartos, envió de zurda un centro al área, nadie la tocó y la pelota dio en el palo derecho de Santiago Beltrán.

Con la entrada de Julián Fernández por derecha, Di María dejó la derecha y pasó a jugar por el centro. Pese a adelantarse, Central no logró inquietar y Di María, en una noche discreta, no tuvo más apariciones destacadas. Con el silbatazo final de Nicolás Ramírez, Fideo quedó con los brazos en jarra y la cuenta pendiente de conseguir en la cancha lo que el año pasado obtuvo en los escritorios.

Después del partido, y con la derrota del Canalla consumada, Di María dejó sus impresiones sobre el encuentro: “Hicimos un muy buen partido, nos ganaron por un gol de penal, sabíamos que estas cosas podían pasar acá, no por algo (sic) hablaron antes”, dijo en TNT Sports.

Fideo añadió: “Nosotros seguimos trabajando, creo que hicimos un gran campeonato, estamos orgullosos de nosotros, y nada, ahora nos queda la Copa Libertadores, intentar terminar primero, que es importante”, completó el campeón del mundo en Qatar 2022, hoy retirado de la selección. Y optó por minimizar las críticas de los hinchas: “Creo que es fútbol, estas cosas pasaban antes, pero no se hablaban, ahora sí se habla. Así que bueno, creo que es fútbol, es así, hay que seguir pensando en lo que viene, y nada, felicitarlos, ojalá que les vaya muy bien”

Di María agregó, sobre esas críticas: “No [molestaron], es fútbol, es folklore, este estadio me emocionó muchas veces, así que me quedo con eso siempre en mi memoria. Pongo mi corazón por este equipo porque dio la vida, dio la vida en cada partido. Nos tocó jugar de visitante hoy: creo que el fútbol es así, hay que seguir trabajando, pero creo que demostramos que estamos a la altura de cualquier equipo”.

Ángel Di María aguanta la pelota ante la marca de Matías Viña, durante el partido entre Rosario Central y River

Más tarde, en ESPN, Fideo continuó: “Creo que muchos hablan de los demás, de que no tienen descanso y si se ponen a mirar a Central, nunca tuvo descanso, jugó hasta un partido en dos días y nada, no nos quejamos. Seguimos mirando para adelante, seguimos trabajando, pero nos tocó venir en colectivo porque no sé qué pasó en Aeroparque, no se podía aterrizar, así que nos tocó venir en colectivo”.