La historia se remonta al siglo XIX en Europa, cuando se descubrió el fenómeno de manera casual. En 1843, el médico polaco Feliks Boczkowski observó que los trabajadores de las minas de sal presentaban una incidencia sorprendentemente baja de enfermedades respiratorias en comparación con el resto de la población general de la época. A partir de aquellas observaciones comenzaron las primeras investigaciones formales sobre los efectos terapéuticos del microclima salino. Décadas más tarde, especialmente en Europa del Este, se desarrollaron los primeros centros de espeleoterapia dentro de minas naturales y, posteriormente, surgió la haloterapia seca, que permitió recrear de forma artificial esas mismas condiciones ambientales mediante tecnología específica, eliminando la necesidad de trasladarse a una mina de sal real. Luego de consolidarse en Europa y Norteamérica, desembarcó en Argentina de la mano de la médica dermatóloga Angela Canedo y la licenciada en nutrición Agustina Vazquez, fundadoras de Salt Room, la primera cueva de sal del país.
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El microclima salino
Básicamente, la haloterapia consiste en la inhalación controlada de micropartículas secas de cloruro de sodio de grado farmacéutico, las cuales son dispersadas en el aire mediante un dispositivo de alta precisión llamado halogenerador. Estas partículas alcanzan los distintos niveles de la vía respiratoria y generan un microclima similar al de las cuevas naturales de sal, un ambiente reconocido desde hace décadas por sus aportes sobre la salud respiratoria y el bienestar general del cuerpo. Recrear estas condiciones en un entorno urbano requirió adaptar tecnología específica de precisión. “Ese fue probablemente el mayor desafío del proyecto. No alcanza con decorar una habitación con sal; el verdadero efecto terapéutico depende de recrear un microclima específico”, advierte Canedo.
Para lograrlo, se debe controlar de forma estricta variables fundamentales como la granulometría de las partículas, su concentración exacta en el ambiente, la humedad relativa, la temperatura de la sala y la circulación constante del aire. “Todo esto se consigue mediante un halogenerador especialmente diseñado para dispersar micropartículas secas de cloruro de sodio farmacéutico de forma constante y controlada durante toda la sesión”, especifica la médica dermatóloga. El objetivo central es reproducir a la perfección las condiciones que originalmente se encontraban dentro de las minas naturales de sal.
Claramente, el halogenerador es el corazón del tratamiento. Se trata de un equipo médico que muele cloruro de sodio grado farmacéutico hasta obtener micropartículas de tamaño controlado y luego las dispersa de manera uniforme dentro de la cámara de sal.
Blanco, silencioso y luminoso
Al ingresar por primera vez a la sala, el paciente se encuentra con un ambiente completamente blanco, silencioso y luminoso, donde las paredes y el suelo están cubiertos por capas de sal pura.
“La primera sensación suele ser de sorpresa”, describe Vazquez. “La iluminación tenue, la temperatura agradable y el sonido ambiente ayudan a crear un espacio pensado para bajar el nivel de estímulos externos y favorecer la relajación mientras el paciente respira las micropartículas de sal”.
Según detallan las especialistas, estas partículas llegan a las vías respiratorias y ayudan a fluidificar las secreciones, favorecer su eliminación y disminuir la inflamación de la mucosa respiratoria. El espectro de aplicación es amplio, abarcando el alivio de síntomas en cuadros como asma, alergias, sinusitis, rinitis y bronquitis. Asimismo, manifiesta resultados positivos en el cuidado de la piel. “Brinda beneficios en afecciones como dermatitis, psoriasis y eccemas”, destaca la doctora Canedo, quien también resalta el impacto a nivel del sistema nervioso: “Favorece la relajación, disminuye el estrés y contribuye a mejorar la calidad del sueño gracias al ambiente de calma que ofrece la sesión”.
Como ocurre con muchas terapias complementarias, los mejores resultados se obtienen con continuidad y dentro de un plan adaptado a cada caso", advierte Vazquez. Antes de comenzar, el centro realiza una evaluación para determinar si la terapia es adecuada para cada persona.
Cada encuentro dura 50 minutos y el paciente solo debe asistir con ropa cómoda, sin preparaciones especiales previas, aunque el centro provee batas si alguien prefiere permanecer en ropa interior. “Durante la sesión puede relajarse, leer, meditar o simplemente descansar. Muchas personas prefieren desconectarse del celular para aprovechar el ambiente de tranquilidad, aunque no es obligatorio”, comenta Canedo.
La experiencia está pensada para que cada uno la viva de la manera que le resulte más confortable. “En personas con cuadros respiratorios o dermatológicos suele recomendarse un protocolo inicial de varias sesiones para potenciar los resultados y luego continuar con un esquema de mantenimiento”, explica Vazquez. “Muchas personas comienzan a percibir cambios entre la segunda sesión, aunque esto depende de cada organismo y de la condición que se esté tratando. Quienes buscan relajación o bienestar general también pueden incorporarla como parte de su rutina de autocuidado”.
Apto para niños, adultos y adultos mayores, el espacio recibe desde personas con enfermedades respiratorias o de la piel hasta deportistas que buscan optimizar su recuperación física, fumadores o exfumadores, y profesionales que utilizan intensamente la voz de forma laboral, como docentes y cantantes. También asisten personas expuestas a la contaminación ambiental cotidiana, con alergias estacionales y muchos niños con cuadros respiratorios severos o graves y resfríos recurrentes. “Creemos que cuando el cuerpo respira mejor, descansa mejor y disminuye el estrés, también es más fácil sostener hábitos saludables a largo plazo”, concluyen las expertas.
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En qué casos se recomienda
La haloterapia suele indicarse y ser elegida como una terapia complementaria efectiva en una amplia variedad de casos específicos:
Afecciones respiratorias: Cuadros de asma, rinitis, sinusitis, alergias respiratorias de diferente origen, bronquitis, resfríos recurrentes y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), esta última siempre realizada con el debido seguimiento médico.
Afecciones dermatológicas: Casos de dermatitis atópica, psoriasis y eccemas corporales o faciales.
- Estilo de vida y profesiones: Personas expuestas de forma constante a la contaminación ambiental urbana, fumadores o exfumadores que buscan purificar sus vías aéreas, deportistas orientados a optimizar su rendimiento y recuperación, y profesionales de la voz como docentes, cantantes y locutores.
- Bienestar general: Personas que buscan incorporar hábitos saludables de prevención, relajación profunda y reducción del estrés dentro de un estilo de vida equilibrado.
