Ángel Di María habló luego de la derrota por 1-0 de su equipo ante River, en la primera de las semifinales del torneo Apertura, disputada esta noche en el Monumental. Repudiado por los hinchas de River, que le recordaron su relación con Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la AFA y lo trataron de “secanucas”. El capitán de Rosario Central optó por recordar la “guardia alta” pregonada por los dirigentes del Millonario: “Hicimos un muy buen partido, nos ganaron por un gol de penal, sabíamos que estas cosas podían pasar acá, no por algo (sic) hablaron antes”, dijo en TNT Sports.

Fideo añadió: “Nosotros seguimos trabajando, creo que hicimos un gran campeonato, estamos orgullosos de nosotros, y nada, ahora nos queda la Copa Libertadores, intentar terminar primero, que es importante”, completó el campeón del mundo en Qatar 2022, hoy retirado de la selección.

Consultado sobre los circuitos de juego de su equipo durante el partido con River, agregó: “Por momentos los tuvimos. Es obvio, estás jugando de visitante, eso te presiona, vienen, vienen, y a veces cuesta un poco más, pero nada... Creo que hicimos un buen partido, no se nos dio, y hay que seguir para adelante”, zanjó. Y optó por minimizar las críticas de los hinchas: “Creo que es fútbol, estas cosas pasaban antes, pero no se hablaban, ahora sí se habla. Así que bueno, creo que es fútbol, es así, hay que seguir pensando en lo que viene, y felicitarlos, ojalá que les vaya muy bien”, siguió.

Para Di María, las críticas de los hinchas de River antes del comienzo del partido forman parte del “folklore” del fútbol: “No [molestaron], es fútbol, es folklore, este estadio me emocionó muchas veces, así que me quedo con eso siempre en mi memoria. Pongo mi corazón por este equipo porque dio la vida, dio la vida en cada partido. Nos tocó jugar de visitante hoy: creo que el fútbol es así, hay que seguir trabajando, pero creo que demostramos que estamos a la altura de cualquier equipo”.

Ángel Di María intenta un pase largo durante el partido entre Rosario Central y River

Más tarde, y ante las cámaras de ESPN, Di María continuó en la misma línea. Y agregó un dato: Rosario Central no pudo llegar a Buenos Aires en avión porque el Aeroparque estaba cerrado: “Creo que muchos hablan de los demás, de que no tienen descanso y si se ponen a mirar a Central, nunca tuvo descanso, jugó hasta un partido en dos días y nada, no nos quejamos. Seguimos mirando para adelante, seguimos trabajando, pero nos tocó venir en colectivo porque no sé qué pasó en Aeroparque, no se podía aterrizar, así que nos tocó venir en colectivo”, recordó.

Y continuó: “Creo que hicimos un gran trabajo, tuvimos una cancha difícil de visitantes: estoy más que feliz de lo que hizo este equipo, hay que enfocarse en lo que viene. Con Jorge (Almirón) llevamos poco tiempo y creo que si seguimos por este camino vamos a poder tener alguna alegría”.

También le preguntaron por los silbidos. Y Di María respondió: “El folklore del fútbol es así, en esta cancha fui ovacionado un montón de veces y en mi memoria va a estar eso, no van a estar estas cosas. Hoy estoy vistiendo esta camiseta, no tengo la de la selección, así que es fútbol”.

“Fideo secanucas”, le cantó una multitud al campeón del mundo, cuyo nombre y apellido recibió una estruendosa silbatina cuando la voz del estadio anunció la formación visitante. El crack canalla mantiene una gran relación con Claudio Tapia, el presidente de la AFA, a quien también recordaron los fanáticos del Millonario al grito de “vos sos hincha de Boca, la pu… madre que te parió”.

A las 18.51, el plantel auriazul saltó al campo de juego del Monumental para realizar los movimientos precompetitivos al duelo que definirá el primer pase a la final del torneo Apertura. Dos minutos después, desde una de las populares de River comenzó un cántico que rápidamente se replicó en los otros sectores: “¡Secanuuucaaas, Fideo secanuuucaaas!”.

Di María no reaccionó al hit, alusivo a la icónica imagen de Luciano Nakis, uno de los dirigentes más fieles a la conducción de la AFA, secándole la transpiración a Claudio Tapia durante la Copa América 2024. Aquella postal, considerada por los futboleros de distintos cuadros como el súmmum de la obsecuencia, se convirtió en expresión inequívoca de crítica hacia los más próximos al poder del fútbol argentino.