Por tercer año consecutivo, se lanza la maratón de escritura epistolar organizada por las escritoras y gestoras culturales Agustina Caride y Soledad Vignolo. Hay tiempo para inscribirse por correo electrónico en maratonepistolar@gmail.com hasta este sábado, inclusive. Ya hay más de trescientos corresponsales de todo el país, e incluso de Canadá, Uruguay, México y Estados Unidos, a la espera del inicio de la maratón.
Además de conectar a las participantes a través del envío y la recepción de cartas a lo largo de junio, el objetivo del certamen es revalorizar un género con una temperatura emocional propia y que dicta un ritmo más lento que el de la cultura digital.
A finales de junio, se elegirán cien cartas finalistas que serán publicadas en una nueva antología impresa, y de estas, las 42 ganadoras. Los premiados se llevarán un ejemplar de la antología, otros dos libros de regalo y un curso online de escritura.
“En esta tercera edición habrá nuevas sorpresas, figuras y nombres que se suman y quedan en reserva hasta el día de la largada, el domingo, cuando se manden las diecinueve consignas para escribir una carta por cada día hábil del mes de junio; el lunes ya deben entregar su primera carta”, dice Caride a LA NACION. “En estos momentos en que los correos están virando a la logística y el embalaje, no sabemos si esta será la última maratón”.
“El correo electrónico ha eliminado las relaciones epistolares, aunque no las ha sustituido. Tienen tan poco que ver un mail y una carta. La primera gran diferencia es que uno pierde el mensaje que envía y, por lo tanto, eventualmente pierde también la memoria de lo que ha dicho, de lo que ha contado y lo que ha preguntado: las cartas pasan a ser documentos que pertenecen a otra persona”, se reflexiona en Los días perfectos el español Jacobo Bergareche. Y la hermosa novela de la italiana Susanna Tamaro, El viento sopla donde quiere, publicada recientemente, consta de tres cartas que una mujer escribe durante una noche, a solas y en su casa, a sus dos hijas y a su marido. No todas las cartas transmiten mensajes cálidos; como ejemplo, basta recordar la que recibió de su hijo el padre de Franz Kafka.

Semanas atrás, el sello Salamandra distribuyó El encantador arte coreano de escribir cartas, de la surcoreana Juhee Mun, que fundó en 2019, en Seúl, la tienda de cartas Geulwoll (“carta”, en coreano). “Mi corazón late con fuerza cada vez que observo a los que escriben cartas en nuestra papelería: empiezo a pensar que nuestros cuerpos están programados para encogerse, cuando de hecho estamos abriéndonos para expresar nuestros verdaderos sentimientos. Adoptamos una postura de extrema concentración: con la cabeza un poquito ladeada, sumida en pensamientos profundos”, describe.
El libro incluye consejos para escribir cartas, cómo elegir papeles, sobres y sellos postales (“especies en peligro de extinción”), y los mejores momentos y lugares para hacerlo. “Aunque está bien tomarse un rato para pensar y escribir con sinceridad, conviene no esperar demasiado”, recomienda.

