La búsqueda de la felicidad es, posiblemente, uno de los objetivos más transversales de la experiencia humana, aunque su definición y alcance dependen en gran medida del entorno y el contexto social de cada individuo. Recientemente, la psicóloga Pilar Sordo abordó esta temática durante su participación en el programa radial Perros de la Calle, que se emite por Urbana Play. Allí, la especialista hizo foco en un revelador estudio científico desarrollado por la Universidad de Harvard a lo largo de 76 años, cuyo objetivo principal fue identificar qué factores son los que realmente garantizan una existencia con sentido.
Según explicó la profesional, la conclusión a la que llegó la prestigiosa casa de estudios tras décadas de investigación es contundente: los vínculos afectivos constituyen el eje central de una vida gratificante. En palabras de Sordo: “Hay un solo estudio de la felicidad en el mundo que lo hace Harvard, que ya tiene 76 años y que ha probado una sola cosa, que es que lo único que importa son los vínculos afectivos”. La especialista fue enfática al respecto y subrayó que esta premisa se mantiene inalterable: “No hay más, es que no hay más”.

Este análisis adquiere una relevancia particular al contrastar las prioridades cotidianas con las reflexiones que surgen en la adultez mayor. Sordo señaló que, al llegar al final de la vida, las personas realizan un balance retrospectivo que suele alejar la atención de las metas laborales o las presiones sociales. La experta compartió una serie de arrepentimientos comunes que, según su visión, atraviesan a quienes transitan las etapas finales de su existencia. De acuerdo con Sordo, en ese momento de lucidez, los individuos suelen manifestar: “Debería haber estado más en el trabajo; si no, debería haber estado más con mi familia, debería haber hecho más lo que yo quería, debería haber tratado de no complacer tanto al resto. Debería haber hecho más locura, me debería haber reído más, debería haber estado más con los que amo, debería haber dicho más lo que sentía y no lo dije”.
El mensaje central de la psicóloga invita a una profunda introspección sobre la autenticidad y la gestión de nuestras emociones. Bajo esta óptica, vivir con honestidad sentimental y reducir la necesidad de cumplir con expectativas externas se posiciona como una herramienta esencial para la salud emocional. La experta sugiere que, si bien las obligaciones forman parte de la estructura social, estas no deberían opacar el valor de los afectos y la libertad individual. Sordo insiste en priorizar la alegría y los lazos interpersonales por sobre el cumplimiento de deberes que, analizados en perspectiva, carecen de impacto real en la satisfacción vital profunda. En definitiva, la experta propone un cambio de paradigma hacia una vida donde los vínculos cercanos funcionen como el verdadero motor de la plenitud personal, dejando en segundo plano las exigencias superficiales que dominan la rutina moderna.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA

