LA GUAIRA.- El futbolista del Marítimo La Guaira, el venezolano Héctor Bello, escribió un mensaje en redes sociales para despedir a su esposa, que murió en medio de los terremotos tras cubrir con su cuerpo a su hija para protegerla. El mensaje, desgarrador, dio la vuelta al mundo. “Andrea, ¿cómo le explico a nuestra hija que diste tu vida para salvar la suya y que yo no estuve allí para ayudarte en ese momento? Estoy sangrando, pero no estoy herido. Estoy despierto, pero no siento nada”, expresó.

La mujer vivía en un edificio alto de La Guaira, destruido por el terremoto. Tras horas de búsqueda, los rescatistas la encontraron muerta. Pero debajo de ella, en sus brazos, estaba Alana, viva. Se oyeron gritos de alegría y la llevaron rápidamente al hospital. Poco después, la menor —con un ojo morado y un vendaje en el brazo izquierdo, pero en buen estado— estaba en el hospital, dormida en brazos de su tía.
“No les darán el alta hoy, se quedarán en el hospital”, escribió el futbolista debajo de la fotografía. Cientos de mensajes de apoyo y consuelo llegaron a “Kike”, como lo llaman los hinchas del Marítimo.

“Siempre vas a ser nuestra heroína favorita, me voy a encargar de recordarle a nuestra bebé lo maravillosa que fuiste, lo mucho que la amabas. Me aseguraré de que nuestra pequeña recuerde lo maravillosa que fuiste. Le contaré la historia de cómo la salvaste, de cómo diste tu vida por nuestra hija. Pero hay algo que no puedo perdonarte: me rompiste el corazón, me dejaste solo”, continuó.
En paralelo, expresó en otra publicación: “Nos dejaste solos en la pelea, mamá. Estoy completamente solo con nuestra hija. Dame fuerzas ahora porque no puedo soportarlo más”.
La búsqueda de sobrevivientes continúa por todas partes. Pero ahora los rescatistas también controlan el tiempo. Los más experimentados saben que, cuantas más horas pasen, más difícil será encontrar a alguien con vida.
En Chacao, una de las localidades más afectadas por el terremoto, una mujer fue rescatada con vida tras más de 24 horas. En La Guaira, otra logró sobrevivir 36 horas antes de que un trabajador de protección civil la socorriera.
Una cámara de la BBC la encontró en una camilla, instantes después del rescate: “Cuando empezó el terremoto, me aferré al marco de la puerta con todas mis fuerzas, tan fuerte que me rompí un dedo”, contó.
Quienes no pueden levantar peso usan su voz para comunicarse con sus seres queridos sepultados bajo los escombros, para mantenerlos conscientes. “Mi esposa no lo logró”, dice un hombre entre lágrimas en medio de lo que queda de La Guaira.
Horas desesperantes
La situación se vuelve cada vez más desesperada con el paso de las horas en Venezuela, mientras la gente excava entre los escombros de casas y edificios de apartamentos derrumbados, tres días después del devastador golpe de dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5, consciente de que el tiempo se agota para encontrar sobrevivientes.
Las autoridades anunciaron el viernes por la noche que bloquearán el acceso a La Guaira, el epicentro de la destrucción, ya que el caos y el tráfico empezaban a entorpecer las labores de búsqueda. Se indicó que cualquiera que quiera entrar tendrá que solicitar ahora permisos oficiales, pero se ofrecieron pocos detalles acerca de quiénes podrían acceder. Más de 14.000 miembros del ejército y la policía patrullan la zona, dijo la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en la televisión estatal el sábado.

Los venezolanos asumieron la búsqueda de familiares desaparecidos, alegando la escasez de rescatistas gubernamentales, mientras el saldo humano de los sismos del miércoles subía al menos a más de 1400 muertos y más de 51.000 buscados. La gente dijo que se veían pocos equipos de rescate estatales en las zonas más afectadas, pese a que las autoridades proyectaban una imagen de una respuesta gubernamental sólida.
Se espera que el número de fallecidos aumente y la población reportó decenas de miles de desaparecidos en bases de datos digitales independientes. Esas cifras podrían incluir a personas incomunicadas por la falta de señal de telefonía celular, y algunas denuncias podrían estar duplicadas.
Agencias AP y ANSA.

