Tras la reunión de la mesa política en la Casa Rosada, el Gobierno informó que el presidente Javier Milei se encargará de hacer en persona la presentación de la reforma de la carta orgánica del Banco Central. En ese proyecto trabajó junto a sus ministros Federico Sturzenegger (Desregulación) y Luis Caputo (Economía), y también con el actual titular de la entidad, Santiago Bausili.
Según le contaron a LA NACION altas fuentes de Balcarce 50, hay altas chances de que el anuncio se haga por cadena nacional. Está previsto para la próxima semana.
Todavía no está definido si Milei solo hará el detalle de la iniciativa o si se sumará el equipo económico. Esta reforma, en principio, busca devolverle a la entidad el mandato de defensa del valor de la moneda.

Hasta ahora, en la Casa Rosada dieron algunos ejes del devenir de la iniciativa. Además de la preservación de la moneda como mandato clave, en este texto que el Ejecutivo remitirá al Congreso se prohibirá el financiamiento del gasto público a través del Tesoro Nacional -es decir, con la compra directa de títulos públicos y con adelantos transitorios-. Asimismo, la iniciativa intenta prohibir la creación de Letras Intransferibles del Tesoro.
El Gobierno también quiere que las autoridades del Central tengan más estabilidad y que se endurezcan los requisitos para remover al presidente y al directorio del Banco. Fuentes oficiales alegan que esto es para darle más seguridad jurídica y para fortalecer la “gobernanza” del Central.
Uno de los mecanismos en ese sentido estaría vinculado a darle mayor institucionalidad a la validación de los directivos que haga el Senado. Este tema fue parte de conversaciones entre el Presidente y la jefa de la bancada en la Cámara alta, Patricia Bullrich, por estas semanas.
El proyecto también busca restringir la distribución de utilidades del Banco Central -salvo en circunstancias excepcionales previstas por la ley, como si hay deflación-.
En tanto, otra vez el Presidente con este proyecto hará una avanzada con el fin de endurecer penas y sanciones contra las futuras autoridades que, de manera directa o indirecta, utilicen al Banco Central para financiar el déficit fiscal del Tesoro Nacional mediante la emisión monetaria. Este elemento el Ejecutivo lo quiere incorporar en el Código Penal.
El año pasado, el Presidente ya había mandado al Congreso el proyecto de Estabilidad Fiscal y Monetaria, con el que quiso blindar el equilibrio fiscal mediante sanciones penales, pero no tuvo eco en el Legislativo y quedó en la nada.
La reforma de la carta orgánica del Banco Central estará complementada por el shutdown con su adaptación a la argentina que -como ya contó LA NACION- tendrá un "espíritu fiscalista" y se activará cuando el Estado entra en déficit, con una serie de pasos previos. Todo esto, si logra la aprobación de Diputados y el Senado.
Mañana, Caputo presentará en la sede del Ministerio de Economía otro proyecto importante para el oficialismo: aquel con las modificaciones en la Ley de Inocencia Fiscal (o Inocencia Fiscal II), que pretende lograr que los argentinos saquen “los dólares del colchón” a través de la anulación de sanciones por evasión. Entra por Diputados.
Inocencia Fiscal ya tuvo su primera etapa -que logró aprobación del Congreso- pero no alcanzó el objetivo del Gobierno de convencer a la gente a volcar sus ahorros a la economía formal.
En la mesa política de este martes en Balcarce 50 estuvieron la secretaria general, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el vicejefe Ignacio Devitt; el estratega Santiago Caputo; el ministro Caputo; la senadora Bullrich; el titular de Diputados, Martín Menem; su primo, el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; y el secretario de Prensa, Fabián Fernández.
Una vez terminada la reunión en la sede del Ejecutivo, que duró aproximadamente dos horas, por los canales oficiales se difundió una foto en la que se ve al plantel completo. En el centro de la imagen, en el mismo sillón aparecen sentados Karina Milei y “Lule” Menem en los extremos; y en el medio de los dos, el estratega Caputo. Karina y los Menem por un lado, y el asesor por otro, son referentes de las dos terminales más poderosas de la administración libertaria, que están en pugna.
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