El próximo lunes, a las 18, cierra el remate de la colección de piezas europeas y americanas de arte religioso del profesor, investigador e historiador del arte Héctor Schenone (1919-2014), que incluye tallas en madera, cuadros y esculturas del Niño Jesús y la Virgen, santos y ángeles, aureolas, crucifijos y cálices con precios de base que van de los 600 dólares -como un ultraterrenal San José yacente del siglo XIX y una pequeña figura femenina de rodillas del XVI– a los 18.000 dólares, como el óleo y temple sobre tabla Santa Ana Triple, del siglo XVI.

Virgen del Rosario, atribuido a Tomás Cabrera (Salta, fines del siglo XVIII), óleo sobre tela. Cabrera había nacido en Salta hacia 1721 y murió en 1801. Según consta en las actas capitulares de la ciudad, en 1789 fue nombrado maestro mayor de pintura

Días atrás, miembros de la Asociación de Amigos del Museo Isaac Fernández Blanco –que Schenone dirigió de 1967 a 1975– realizaron una visita por la colección, con la intención de pujar en la subasta para incorporar algunas de las obras al patrimonio del museo, según trascendió en redes sociales. Y Gustavo Tudisco y Patricio López Méndez, discípulos de Schenone y curadores del Museo de Arte Hispanoamericano (situado en Suipacha 1422), también hicieron una visita guiada.

Héctor Schenone, retratado por Aldo Sessa

Schenone participó en la creación de la carrera de Historia de las Artes en la Universidad de Buenos Aires y su obra, erudita y exhaustiva, es clave para comprender la historia del arte virreinal hispanoamericano. A partir de sus clases y en los cuatro tomos de Iconografía del arte colonial, sentó las bases del “principio Schenone” de derivación iconográfica que se dio en los talleres de arte de la América virreinal a partir de láminas y grabados provenientes de Europa. Integró la Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA).

San José. Madera tallada con la representación en tamaño natural (Buenos Aires, siglo XVIII), obra de un tallista, posiblemente de origen lusitano

Sin grandes recursos, a partir de 1947 inició durante un viaje a España lo que sería una importante colección, reconocida por los estudiosos como un “verdadero programa intelectual”. Todas las obras estaban acompañadas de un estudio técnico realizado por él.

Figura de niño (Italia, siglo XVIII), de 65 cm de alto. Una de las primeras obras adquiridas por Schenone en 1947 en un viaje a España

Por varios años, la colección que ahora sale a remate estuvo en comodato en la Universidad Nacional Tres de Febrero (Untref) para su conservación y estudio en el Centro Materia (Centro de Investigación en Arte, Materia y Cultura, cuya creación impulsó junto con otros especialistas) y todas las piezas fueron exhibidas en las exposiciones que el Museo Fernández Blanco y la Untref organizaron en 2012 y 2016: Héctor Schenone. Elecciones y selecciones de un maestro: un programa intelectual e Itinerarios de la materialidad, respectivamente. Ahora, por decisión de los herederos, se subastan veinticuatro piezas (uno de los lotes tiene dos obras).

Cáliz y vinajeras de peltre (España, siglo XIII), adquiridos por Schenone en su viaje a España en 1947. Para las historiadores del arte Gabriela Siracusano, Eugenia Tomasini y Claudia Puebla,

Fue la figura más importante de la historia del arte en la Argentina y un referente para todos los historiadores del arte del Perú, Ecuador, México, e incluso de España –dice el gestor cultural Roberto Vega Andersen, de la casa de subastas Hilario–. Estudió el arte en Hispanoamérica con las las influencias flamencas, italianas, españolas y lusitanas en toda la producción y la circulación del arte religioso en América en tiempos virreinales. Fue una autoridad excepcional, autor de los libros más importantes sobre la imaginería virreinal, en la Argentina y en América, libros que son de consulta hoy, pese a haberse publicado en 1948. Una eminencia absoluta”.

El archivo personal de Schenone se resguarda en la Academia Nacional de Bellas Artes y en la Untref. Los herederos donaron la biblioteca personal que el maestro Schenone conservó hasta su muerte a la Biblioteca Nacional. Todos sus materiales de consulta e investigación se hallan en dominio público.